Presidente de Chile predica lo obvio: “la violencia no sustituye al debate democrático”

Los lunes, en general, suelen ser bastante obvios, pero el presidente de Chile, Gabriel Boric Font, ha llevado las cosas al siguiente nivel. Aprovechando la conmemoración del golpe de Estado que terminó con el gobierno de Salvador Allende hace medio siglo, el mandatario chileno se aventuró a afirmar que “nunca más la violencia debería sustituir al debate democrático”. Wow, señor Boric, que valiente de su parte. ¿Quién podría haberlo pensado?

Developer de democracia

El “desarrollador de democracia en prácticas”, como podríamos igual llamar a Boric, también consideró necesario señalar que la democracia no se mantiene sola y que es el trabajo de todos protegerla. “No importa el color del régimen que viole los derechos humanos sea rojo, azul o negro, eso es malo” . Mientras nuestros vecinos reflexionan sobre esta profunda verdad, los mexicanos nos disponemos para la celebración de la equiparable revelación de que “el agua es realmente húmeda”.

El evento fue una verdadera ronda de quienes sí que saben hacer política, con dignatarios de México, Colombia, Uruguay, Bolivia y Portugal; y hasta a la ilustre esposa del presidente de México, Beatriz Gutiérrez Müller, le arrastraron a la fiesta. Supongo que tenían chile con queso listo para compartir.

AMLO, el tic-tac de la diplomacia

A propósito de México, parece que el presidente López Obrador estaba en su mejor amabilidad, resultando en una especie de reloj parlante para declaraciones obvias. “Sólo decir que profundo respeto, cariño, tenemos por el presidente Salvador Allende,” proclamó. De alguna manera, superó incluso a Boric en la competencia de lo evidente.

Como si eso no fuera suficiente drama diplomático para el día, el presidente mexicano también tuvo la oportunidad de asistir a una ceremonia de entrega póstuma de la Orden Mexicana del Águila Azteca a Salvador Allende, que seguramente resultó en muchos pañuelos mojados.

La receta para el asilo

Mientras tanto, a Boric solo le bastó la oportunidad para agradecer a todos los países que habían acogido a los chilenos exiliados. ¿Y adivinen qué? ¡México fue uno de ellos!

En resumen, el evento sirvió para recordarnos que la democracia es importante, que los golpes de estado son malos y que los presidentes pronunciado lo obvio resultan muy entretenidos. Y en cuanto a AMLO, regresó a México, posiblemente con un poco de ají de regalo.

¡Hasta la próxima, haters!

Por rogelio

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