En el nuevo episodio de “Malvados Maestros y Crueles Criminales”

El último jueves, nuestra amada maestra, Berni Flor Mejía Velázquez, fue secuestrada en Amatenango de Frontera, en Chiapas. Y no, no fue porque no dejó salir a sus estudiantes a la hora del recreo o porque envió demasiada tarea a casa. Parece que la maldad de la delincuencia organizada ha decidido poner a los maestros en su macabro menú.

Un viaje en autobús que tomó un giro inesperado

Digamos que tu jefe te informa que tu trabajo ahora incluye bloquear carreteras como parte del “equipo de bienvenida” de un cartel llamado “El Maíz”. ¿Suena divertido, verdad? Bueno, eso es exactamente lo que pasó con algunos compañeros de la empresa de transporte Peniel. El “detalle” es que el esposo de la maestra Berni es uno de ellos.

Los “héroes” de la historia

Estos valientes choferes se negaron a unirse a la fiesta de bloqueo carretero y se acusaron de ser simpatizantes del Cártel de Sinaloa. ¿El resultado? Un repentino y escalofriante “cambio de rostro” de los malos. Los choferes fueron “invitados a dejar” su trabajo y a disfrutar de sus vacaciones de manera indefinida, a pesar de seguir pagando la cuota del “protección sin distracciones”.

El tercero en discordia

Como si fuera una mala película de terror, sin tener éxito en encontrar a los choferes, los criminales optaron por la “opción B”. Nada más y nada menos que nuestra querida maestra, Berni.

¡Todo en el nombre de la “ley”!

El extraño incidente vino acompañado de un peculiar toque de telenovela: los malhechores utilizaron una camioneta blanca con rótulos de la fiscalía general del Estado. De ahí a dar pláticas inspiradoras a los estudiantes, esta historia es digna de un guion de Netflix.

El maldito silencio

La familia de Berni Flor, maestra con dos décadas de enseñanza y una reputación intachable, está desesperadamente esperando noticias de las autoridades. Sin embargo, hasta ahora todo lo que han recibido del gobierno ha sido una cortina de silencio.

Un peón en un juego más grande

Debe ser difícil para una simple maestra entender que ahora es una pieza clave en la guerra entre dos cárteles, Jalisco Nueva Generación y Sinaloa, quienes han convertido a Amatenango de la Frontera en su propio tablero de juego.

Y así otra semana pasa en México…

Una maestra es secuestrada, transportistas son obligados a jugar al monopolio de carreteras con cárteles criminales y los buenos ciudadanos apenas pueden mantenerse a flote en este mar de locura. ¿Hasta cuándo México? ¿Hasta cuándo dejaremos de ser peones en este macabro juego? Y, por último pero no menos importante, ¿Dónde está Berni?

Por rogelio

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