La “Coma-r” interrumpe las siestas de aspirantes a refugiados

¿Recuerdan esos días cuando podías hacer fila durante horas y horas sólo para entender que no puedes procesar tus documentos porque la oficina cierra a mediodía? Ah, los buenos viejos tiempos… Bueno, esa es la realidad que enfrentan miles de migrantes en la frontera sur de México, una reminiscencia nostálgica de los trámites burocráticos.

La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), conocida entre sus compañeros de trabajos más por su desenfrenado amor por la siesta, tomó la sagaz decisión de eclipsarse ante la creciente saturación de solicitudes. Con un aire que decía “uff, necesito un descanso”, anunciaron la suspensión indefinida de la recepción de nuevas solicitudes de asilo.

“Cuando el gato duerme, los ratones… harán fila”

El bullicioso desfile de aspirantes a refugiados en la frontera llevó la Comar al límite de su paciencia… y de su capacidad administrativa. La oficina pidió un ‘time-out’, negándose a atender a más personas hasta nuevo aviso. De acuerdo con un empleado, múltiples intentos de mantener el orden fracasaron debido a la “mala organización” de la multitud migratoria. Sin embargo, echaremos un vistazo a la versión de la multitud justo después del descanso comercial.

Por cierto, ¿sabías que la Comar espera cerrar el año con una cifra récord de unas 150,000 solicitudes? La última vez que vimos una línea tan larga fue durante la venta de boletos para el concierto de los Rolling Stones.

“Estamos formados, esperando por Narnia”

José Gutiérrez, un migrante guatemalteco, y muchos otros, llevan días esperando para realizar sus trámites y al parecer tienen pensado hacer campamento. José nos cuenta que hay niños con hambre y fiebre y que, a pesar que los adultos pueden resistir, hay madres con niños que no tanto. No falta mucho para que empiecen a rostizar malvaviscos y contar historias de terror alrededor del fueguito. Pero hey, para suerte de José y los demás angustiados solicitudes, hay un sacrificado empleado que promete publicar información actualizada en la página de las redes ‘El Jaguar’. Ahora sabemos donde buscar noticias frescas, ¡gracias Comar!

Dentro de poco, los refugiados podrán exponer sus penurias sin el temor de ser minimizados por un empleado anónimo de la Comar. Hasta entonces, continúan resistiendo, anclados a sus sueños de una vida mejor y a una cerca de metal.

Y mientras caballeros, damas y niños esperan pacientemente, hay una nueva figura imponente en la escena. Comar ha convocado a la Guardia Nacional (GN) y a la policía municipal para vigilar su escondite. No vaya a ser que a algún insubordinado se le ocurra saltar al encanto salvaje de las oficinas desierta de la Comar.

Por rogelio

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