Sheinbaum y Pepe Aguilar ponen a bailar al recinto legislativo de San Lázaro

El día de ayer, el recinto legislativo de San Lázaro se convirtió en una especie de feria, gracias a la visita de la “rockstar” de la política, Claudia Sheinbaum, y de la superestrella del mariachi, Pepe Aguilar.

Entre tumultos, gritos y una lluvia de selfies, aquellos legisladores más avezados sacaron sus mejores armas de codo para hacerse paso hacia las dos celebridades. Sí, leíste bien, gente empujándose y revolcándose de emoción por conocer a Pepe Aguilar… ¡Como si no supieran que hay una pandemia!

Aguilar, con lo suyo, su mero mole, cautivó a los asistentes en sesión solemne por el Día Nacional del Charro. Hasta Carlos Puente, líder del Partido Verde, se trepó a la tribuna con su mejor atuendo de charro a recordar sus raíces zacatecanas. Por ahí hubo quien le pidió que cantara “No discutamos”, pero parece que el hombre sólo sabe politizar.

Mientras tanto, en un tributo a la moda equina, Edna Gisel Díaz, diputada del PRD, lanzó una perla: “cualquiera puede ponerse un traje de charro, pero pocos lo portan con gallardía, fidelidad, disciplina y respeto”. Ni que la charrería fuera el último refugio de los valerosos.

A Sheinbaum se le pasó la mano con el proselitismo

Y luego, como si el mariachi fuera poco, apareció la mismísima Claudia Sheinbaum junto al incombustible Gerardo Fernández Noroña. En lo que parecía un intento de lanzamiento de campaña con nueve meses de antelación, la exjefa de Gobierno de la Ciudad de México instó a los legisladores de la denominada Cuarta Transformación a movilizarse plenamente.

Sí, la meta es obtener 33 millones de votos para que Morena, PVEM y Partido del Trabajo aprueben reformas constitucionales sin despeinarse. Tal parece que ya están afinando sus estrategias en la sala de juntas.

Las promesas de revisar el presupuesto dieron vueltas, y también el infaltable llamado a la unidad que comienza de cero después de la encuesta.

Los gritos de “¡coordinadora!, ¡coordinadora!, ¡coordinadora!” se escucharon al despedir a Sheinbaum. La ola de selfies continuó – todos querían su foto con la casi segura candidata a la presidencia de Morena. Un episodio digno de un recuerdo de Facebook.

En fin, otro día cualquiera en la fantástica vida política mexicana. Hasta la próxima aventura, estimados lectores.

Por rogelio

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