¡Cierre del puente fronterizo! – Un nuevo episodio de “El Show de las Aduanas”

Sí, leyeron bien, parece que la nación líder del libre comercio ha decidido hacer la movida más poco amigable para las exportaciones. Tomando una página del manual de la administración de “obstaculizar lo que puedan”, la oficina de aduanas de Estados Unidos determinó cerrar el puente Córdova-Américas en Ciudad Juárez para, agárrense de sus asientos, procesar trámites migratorios.

“¡Mira nada más, quien lo diría!”, expresó Manuel Sotelo Suárez, cabeza de la Asociación de Transportistas de Ciudad Juárez, tras enterarse de que todos sus camiones tendrían que buscar nuevas formas de cruzar a Estados Unidos, adiós al bello puente Córdova-Américas, y hola a una aventura llena de baches alternativos.

No sin mi maquila

Pero no todo es risa y diversión, estas acciones provocarán retrasos millonarios en las exportaciones mexicanas. ¿Quién es el afectado principal? ¡Pamplinas! Nada más las pobres maquiladoras, esas pequeñas empresas, que tanto aportan al PIB. Ya imagino sus líneas de producción en pausa mientras las cajas de tráiler guardan fila tras fila en la frontera.

Y no es la primera vez que se enfrentan al espanto de la “Crisis Migratoria Pública Americana”. Pan de cada día allá en la aduana, el equivalente a la famosa cinta de “otro lunes en la oficina”. Ya en abril tuvieron un episodio parecido, aunque parece que esta vez la secuela promete ser igual de emocionante.

Todos a bordo del tren migratorio

La solución propuesta para este desaguisado es aparentemente tan obvia que hasta el perro de la casa la entendería: resolver el problema migratorio de una vez por todas. Pero claro, eso no tiene el mismo rating que un buen drama de aduana. De cualquier forma, urge que las autoridades mexicanas despierten del breve sueño en el que viven y se pongan a trabajar para evitar más capítulos de esta telenovela.

Todo por las mercancías

Según algún cálculo fantasma de la Asociación de Transportistas, cada caja de un tráiler lleva cerca de 100 mil dólares en mercancías (suena a un episodio de Deal or No Deal), así que cada hora de retraso se traduce en una amarga ensalada de pérdidas millonarias. Y para los conductores, esto significa jornadas aún más extenuantes y filas eternas en la frontera, que ya de por sí son consideradas deporte extremo local.

¿Qué sigue a continuación en esta saga de libre comercio que no respeta ni un feriado? Estén atentos a su aduana local para el próximo capítulo.

Así es esto, cuando uno es transportista en México, hasta los ajustes en aduanas te pueden arruinar la semana. Pero a final de cuentas, lo que realmente importa es seguir moviendo cajas, aunque esos trámites migratorios sean tan divertidos como ver pintura secar.

Por rogelio

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